martes, 21 de diciembre de 2010

A libertad fuimos llamados

El apóstol Pablo escribió en Gálatas 5:13:
"Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros."
Al conocerle a Cristo, nuestra vida comienza a cambiar. Mucha personas cuando empiezan a vivir de acuerdo a los principios de la Palabra de Dios, se frustran porque "ya no pueden hacer todo lo que hacían antes" (beber alcohol en exceso, fumar, salir de fiesta, etc.).

Sin embargo, la palabra de Dios es clara cuando habla de que a libertad fuimos llamados. La vida en Cristo no es una prisión, es una libertad responsable. Así lo explica Pablo en Gálatas diciendo que no demos rienda suelta a la libertad para satisfacer nuestros deseos carnales (antojos o simples caprichos).

Con Jesucristo, la libertad es para servir por amor a otros, al prójimo, al necesitado, o simplemente al que está a nuestro lado. El abanico de cosas a realizar es mucho más amplio que cuando no conocíamos a Cristo. Y recuerda que lo que haces para Dios, lo haces para la eternidad.

Firmes en Cristo

En Gálatas 5:1 está escrito:
"Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud."
Jesucristo libró a la humanidad de la esclavitud del pecado. Todos los seres humanos estaban condenados a la muerte eterna, pero mediante Jesucristo tenemos acceso al trono de Dios.

Día a día sorteamos dificultades y situaciones que a veces hacen que olvidemos la obra de Cristo y volvamos a someternos al yugo del pecado.

Recuerda: Jesús te hizo libre en todas las áreas de tu vida. Mantente firme en la fe y verás en breve los resultados: amor, perdón, restauración, sanidad física, mental y espiritual.

La libertad que Cristo no dio fue un regalo de Dios. ¡Disfrútalo!

viernes, 17 de diciembre de 2010

Clama a Dios II

En Jeremias 33:2 está escrito:
"Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces."
El clamor de los hijos de Dios hacia su Creador tiene un poder sobrenatural capaz de mover el corazón del mismo Dios para actuar en consecuencia.

Pero muchas veces, en vez de recurrir primeramente a Dios, decidimos ir a depositar nuestra confianza en seres humanos. Amigos, parientes, líderes se encargan de darnos consejos pero nada se compara a la sabiduría y amor de Dios. Esto no significa que tengamos que dejar de lado el consejo de estos seres queridos. Pero tenemos que tener en claro que nuestra fortaleza y la solución a nuestros problemas está en Dios.

Él es quien responde, quien actúa, quien puede cambiar nuestras vidas y las vidas de quienes nos rodean. Basta con clamarle a Él de todo corazón y ese clamor llegará a los oídos de Dios.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Clamar a Dios

En el libro de los Salmos 42:1 está escrito:
"Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía."
No dependa de las suposiciones o de los razonamientos humanos. Cuando usted se enfrente a un problema, busque al Señor por medio de la Palabra y en oración, y pregúntele cuál es la solución. No importa buena sea su situación financiera, o lo bien que esté de salud su familia. No importa cada cuánto usted va a la iglesia o cuántos versículos bíblicos se ha memorizado. Siempre, usted tendrá la necesidad de buscar a Dios, de entrar en comunión con Él.

En Dios está la sabiduría y el conocimiento. Vaya al Señor y conozca exactamente lo que Él quiere para usted. No decida actuar por sí solo para luego pedirle a Dios que bendiga sus planes. Vaya a Él y diga: "Señor, ¿cuáles son tus planes?"

Pero ante todo busque de Dios, clame a Él, ore fervientemente. Dios quiere que usted tenga el anhelo de estar en Su presencia cada día, cada minuto.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Practicar la verdad

En 1 Juan 1:6 está escrito: 
"Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;"
La Biblia es clara: a la gente quizás podremos engañarle pero a Dios no podemos mentirle. Nada escapa de la verdad de Dios. La mentira es un pecado y el pecado trae condenación. Es por eso que tenemos que ser practicantes de la verdad.

¿Cómo puede alguien tener comunión con Dios y andar en las tinieblas? ¿qué galardón tendrá en los cielos? La coherencia y la verdad son principios que Dios demanda de sus hijos. Quizás a otros podamos ocultarles nuestros pecados pero a Dios no podemos.

Dios quiere que seamos practicantes de la verdad. Que si decimos que tenemos comunión con Él, la tengamos genuinamente. Vivir en la verdad tiene su bendición.