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viernes, 15 de octubre de 2010

Consuelo

Cuando sentimos aflicción por alguna situación negativa, acudimos a algún familiar o amigo para que nos ayude y dé su consuelo. La Palabra de Dios dice en Salmos 119:49-50
Acuérdate de la palabra dada a tu siervo,
En la cual me has hecho esperar.
Ella es mi consuelo en mi aflicción,
Porque tu dicho me ha vivificado.
Las promesas de Dios manifestadas en la Biblia, son el perfecto consuelo para la aflicción. Estas palabras no tienen fecha de caducidad. El mismo Jesucristo dijo en Lucas 21:33
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Por lo tanto, si estás pasando por la tristeza, la aflicción, la angustia y la decepción, no dejes pasar esta oportunidad de recibir el consuelo de Dios manifestado en Su palabra. Dios quiere restaurarte y transformar tu lamento en baile.

jueves, 9 de septiembre de 2010

En la quietud

Al cerrar los ojos para orar o meditar, todo se aquieta. El simple hecho de cerrar los ojos abre mi corazón a Dios. A medida que mi corazón se abre, disfruto del amor, compasión y consuelo profundo.

No necesito buscar a alguien o algo para sentir consuelo. Lo único que tengo que hacer es recordar mi unidad con Dios y con la naturaleza siempre presente de su amor. Recuerda que el Espíritu Santo es el consolador que Dios envió a la tierra para ayudarnos en las aflicciones.

Deja ir toda preocupación, consciente de que la mejor respuesta será evidente para ti. Deja ir toda inseguridad y duda. Al sentir el amor de Dios, sé que todo está bien. Estoy a salvo y plenamente protegido. Cada día tomo tiempo para aquietarme y orar. En el silencio, siento el consuelo de un amor infalible. 

En Salmos 107:30 dice 
"Luego se alegran, porque se apaciguaron, y así los guía al puerto que deseaban"