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lunes, 15 de noviembre de 2010

La visión

"Vé, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre." Isaías 30:8 

Si Dios te dio una visión grande es porque tenés potencial suficiente para alcanzarla y llevarla adelante. Dios es un Dios de amor, quiere bendecirte y llenarte de prosperidad y abundancia,

Él desea que avances hacia tus sueños,  es por eso que te ha dado todas las capacidades para lograrlo, en base a las siguientes pasos. Ten en cuenta lo siguiente: 

- Detente por un instante y comienza a imaginar tu sueño con tu mente, tu corazón, tu espíritu.
- Buscá en Dios cuál es el propósito y el sueño por el cual Él te creó.
- ¿Qué es aquello que te moviliza y te llena de fuerzas?,
- ¿Qué fue lo que siempre pensaste hacer y aún no comenzaste?
- ¿Cuál es tu pasión?
- ¿Cómo te ves en ese sueño?
- Tu sueño te  hará  ser  una  persona única, diferente a  los demás.
- Tu sueño dará significado a tu vida.
- Esa visión te hará ir más allá de la razón y te inspirará para no bajar los brazos ante el primer obstáculo.

Vé en pos de la visión que Dios te dio y no te detengas ni mires atrás. Si Dios aún no te dió una visión, un sueño o un propósito, es tiempo que busques de su presencia para que se manifieste a tu vida y te muestre lo que tiene guardado para ti.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Derramaré de mi Espíritu

En el libro del profeta Joel, en el versículo 2:28 dice: 
“Después de esto, derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán  sueños los ancianos y visiones los jóvenes”.

El poder y la unción de Dios pueden venir a nosotros de una sola manera: a través del Espíritu Santo. Es el Espíritu de Dios el que nos llena de poder para vivir una vida sobrenatural y ver los milagros de Dios en nuestro día a día.

Los sueños, las profesías, las visiones de las que habla Joel son consecuencia del derramamiento del Espíritu Santo en los hijos de Dios. Note que el poder de Dios no discrimina edades pues se refiere a los jóvenes y a los ancianos, a hombres y mujeres. Es decir, la edad que tengas no es excusa para no servirle a Dios.

Si quieres recibirle al Espíritu Santo, pídele a Dios que su Espíritu venga sobre ti con poder. Clámale al Padre para que su Espíritu se derrame sobre tu vida.