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miércoles, 6 de octubre de 2010

El médico

Dice la palabra de Dios en dice Jeremías 33:6
“Yo les traeré sanidad y medicina; los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad.”

Aquí Dios nos muestra su perfil de médico, en lo físico y en lo espiritual. Jehová se manifiesta como quien traerá sanidad y medicina a su pueblo (hoy en día: nosotros).

Por si esto fuera poco, Dios también nos promete curación y revelación de la abundancia de la paz y la verdad. ¿Quién quiere enfermarse? De seguro nadie. Imagina una vida sin enfermedades, sin tener que ir al doctor, sin tomar medicamentos. Esto es posible gracias al poder milagroso y restaurador de Dios. Así mismo, los principios y verdades del Reino de Dios vendrán a tu vida.

Si hoy estas enfermo y necesitas esa medicina divina que sana, cura y restablece completamente, la solución es una: clama a Dios. Pídele a Él que obre y actue en tu vida. El Padre Celestial tiene el poder para despojarte de toda dolencia y así devolverte la paz de una salud íntegra.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Gratitud III

“Si te quejas por lo que no tienes y no agradeces lo que si tienes, es que no estás preparado para recibir más”

El Lunes y el día de ayer vimos como Jesús sanó a los diez leprosos. Él no hizo excepción de personas, sanando a estos diez hombres. Pero solo uno volvió para darle las gracias. A este, Jesús le dijo: Tu fe te ha salvado.

En verdad, a los otros nueve leprosos lo único que les importaba era la curación de su enfermedad. Sin embargo, el que volvió con una actitud de gratitud a Jesús, tuvo su galardón: un encuentro genuino y verdadero con Jesucristo. Él le hizo sano, libre y por sobre todo, salvo. Pero esto último no hubiese ocurrido si este hombre no tenía fe.

Mediante los milagros y prodigios la gente puede ver la obra de Dios en sus vidas. Pero solo mediante la fe, uno puede alcanzar la salvación. En Juan 3:36 dice "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él". Está claro el mensaje que Dios quiere dejarnos con este versículo: solamente creyendo en Jesucristo y en su obra redentora, alcanzaremos ese regalo inmerecido que es la salvación.

De la misma manera, el leproso samaritano que volvió, pudo ser salvo porque Jesucristo vio fe en Él. La salvación es para todos los habitantes de la tierra, sin importar género, edad, nacionalidad, color de piel u otras particularidades. En Juan 3:16 esta escrito "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna". Dios amó a toda la humanidad y por eso él mismo sacrificó a su Hijo por nosotros. Esa salvación vale la sangre de Jesús.

Sea agradecido y que Jesús pueda ver en usted fe para hacerlo salvo, como el leproso samaritano. Dile a Jesucristo “Señor te doy gracias por todo lo que tengo. Gracias porque hasta aquí me has ayudado, y porque lo que viene es más bendición y más abundancia. Ya no me voy a quejar más. Te agradezco por lo que tengo y por lo que me vas a dar."

martes, 16 de marzo de 2010

Ejercer la fe

La palabra de Dios dice en Mateo 15:21 "Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 15:22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 15:23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. 15:24 El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas pérdidas de la casa de Israel.15:25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 15:26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.15:27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 15:28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora."
Esta es una historia escrita en la palabra de Dios que conmovió a Jesús. La mujer estaba en una difícil situación. Ella no se entregó si no que salió, busco que alguien le ayude y encontró a la persona indicada que la podía ayudar: Jesús.
Los hijos de Dios no estamos ajenos a encontrarnos en situaciones difíciles, pero es en ese momento en que tenemos que obrar sabiamente para poder examinar la palabra de Dios y saber qué hacer, o consultarlo con nuestro lider espiritual.
Buscar a Dios con vehemencia y fe es la mejor receta para las situaciones difíciles. A pesar de las circunstancias adversas ella logró llegar y tener un encuentro personal con Jesucristo para pedirle por la sanidad de su hija.
Si en esta hora tú o alguno de tus familiares y amigos están pasando por alguna enfermedad, ten en cuenta este pasaje bíblico. Lo que movió a Jesús fue la fe de la mujer. Ten fe y Dios obrará en tu salud y la de tus seres queridos.