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jueves, 9 de diciembre de 2010

Las riquezas de su gracia

En Efesios 1:7 está escrito 
"en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,"

El versículo se refiere obviamente a Jesucristo, quien dio su vida por la nuestra. Él sufrió todo tipo de tentaciones y escarnecimientos, derramando su sangre hasta la muerte.

La palabra redención, significa "comprado por precio". El precio que Jesús pagó para que tengamos vida eterna fue su muerte. No lo merecíamos, pues éramos y somos pecadores. Pero de eso se trata la gracia de Dios: un amor inmerecido y hasta quizás desconocido que Él tiene hacia la humanidad.

Si Jesús perdonó a cada ser humano, ¿cuánto más debes hacerlo tú con el prójimo? Recuerda que por gracia somos salvos y que fuimos comprados por un precio. Hoy es tiempo de extender esa gracia de Dios a quien quiera recibirla.

lunes, 3 de mayo de 2010

EL PERDON I

Hace unos meses ya habíamos hablado del perdón, pero creemos que es importante volver a tratar este punto tan conflictivo para la vida de los cristianos.

La palabra de Dios dice en 1 Juan 1:9: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para PERDONAR nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad."

El perdón es la base de toda sanidad en la mente, conciencia y corazón. El perdón es la clave de la liberación espiritual. El perdón es una barrera que debemos cruzar para ser totalmente libres en nuestro interior.

Sin perdón hay dolor, hay rencor, hay resentimiento y amargura. Comienza hoy tu sanidad completa

1. Perdonarse a uno mismo.

Dice el libro de Colosenses 1:14: en quien tenemos redención por su sangre, el PERDON de pecados.

Hay situaciones que producen una desilusión de nosotros mismos. Hay actitudes y hechos cometidos por nosotros que nos humillan, nos denigran y avergüenzan. Esta clase de fallas requieren de un auto-perdón.

Se libre hoy de tus propias fallas. ¡Perdónate! Nadie es perfecto, la misma esencia defectuosa propensa a fallar existe en todos los seres humanos.

Perdonarte a ti mismo es aceptar con humildad tu condición real de ser humano. Reconoce que no eres perfecto y comienza a mejorar. Perdonarte a ti mismo es un acto de humildad. Perdonarte a ti mismo te hará depositar la confianza en Dios para recibir la fortaleza y no volver a fallar.

Se libre hoy perdonándote de todo lo malo que hayas hecho. Somos perfectibles y estamos en un camino de mejoramiento continuo.