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lunes, 7 de junio de 2010

PEDIR AYUDA V

Estudiando nuevamente los versículos de 1a Reyes 4:1-7, debemos tomar una decisión clara de acción, para entender que como hijos de Dios, Él se manifestará en nuestras vidas como lo hizo con la viuda.

ACCIONAR

Rapidez. Es lo que necesitás cuando escuchás la voz de Dios. Esta viuda fue y pidió vasijas, muchas vasijas, no pocas, porque la estrategia de parte de Dios es grande. Esa idea que tienes, ese sueño, esa meta, ese proyecto fueron ungidos por Dios. Y cuando las vasijas fueron llenas, el profeta le dijo: "vende el aceite y paga las deudas y vive de lo que queda tu y tus hijos”. Nunca más tuvo que trabajar. Una idea de oro te lleva a expandirte en la bendición de Dios.

Siempre que sufrimos presión tendemos a dejar todo, pero si estamos relacionados con Dios sabemos que en el momento de presión significa que estoy muy cerca de la bendición.

Dios quiere que alcances bendición, y aunque pareciera que no das más, seguí avanzando, no frenes tu vida. Seguí, porque Él no solamente te da la salida, sino que la bendición es mucho más grande de lo que puedes imaginar.

Dios le dio abundancia generacional, en medio del conflicto, del problema, hubo un milagro. Dios lo hizo con esta viuda y eso significa que también lo hará contigo.

miércoles, 2 de junio de 2010

PIDE AYUDA II

La palabra de Dios dice en el libro de Salmos 142:1 "Con mi voz clamaré a Jehová; Con mi voz pediré a Jehová misericordia."

Si te atreves a pedir ayuda ante una situación difícil encontrarás la salida. Todos tenemos un potencial que todavía no salió de nuestro interior. A veces no sabemos que existe y en otra oportunidades sabes pero por temor o inseguridad no lo desarrollamos.

Como hijos de Dios en nuestro interior está el Espíritu Santo que nos quiere revelar todas las cosas, El nos guiará a encontrarnos con la respuesta que anhelamos.

Las crisis representan oportunidades para sacar el potencial en medio del dolor, representan oportunidades para poder reflexionar, pero también hay peligro si la persona se paraliza y no sabe que hacer, puedes elegir quedarte en esa situación o modificarla.

La palabra de Dios dice en el libro de Colosenses 1:9 "Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual".

Tienes que reconstruir lo vivido, luego aceptar lo sucedido y por último poder expresar lo que sentimos y accionar.

Todo puede seguir igual. Nada ocurre si no decides que debe cambiar puestos los ojos en el Señor Jesus.