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martes, 23 de noviembre de 2010

Confía y tendrás paz

Jesús dijo en Juan 16:33
"Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo."
Dios no anda con vueltas ni nos promete un mundo color de rosa. Él es bien claro cuando dice que en el mundo hemos de tener aflicción.

Mucha gente va a decepcionarnos. Algunos que considerabamos amigos pueden llevarnos a la perdición. El pecado va a estar merodeando a nuestro alrededor pero Jesús dijo que confiemos en Él. La victoria de Cristo y lo que eso significa para la humanidad es más poderosa que cualquier circunstancia.

A partir de esto, la consecuencia de nuestra confianza ha de ser la paz, porque en Cristo somos más que vencedores y si bien podemos atravesar circunstancias difíciles, más importante que caerse es levantarse.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Somos hechura suya

En Efesios 2:10 está escrito:
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”
Es tierno leer este mensaje de nuestro Padre. Él nos dice que somos hechura suya. ¡Nada menos! El mismo Dios te hizo. Eres una creación del creador del universo.

Ahora, como seres humanos hemos sido predeterminados para las buenas obras. Sin embargo, esta orden natural fue quebrada cuando el hombre pecó y se alejó de Dios. Mediante Cristo Jesús podemos acceder de vuelta a nuestro verdadero propósito: las buenas obras.

Dios, en su voluntad le dio a cada ser humano un propósito. Solo tienes que descubrirlo. ¿Cómo? Mediante la oración, la meditación en Su palabra, mediante esa relación que uno tiene con su Padre Celestial. Recuerda que eres hechura de Dios y por lo tanto tienes el genoma del creador del universo en tu ADN.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Superar la culpa

Los creyentes en Cristo, en ocasiones, batallamos con el desánimo y la culpa por las cosas que hemos hecho mal. Algunos por los errores que cometieron antes de recibir a Jesús como Salvador. Pero, ¿qué dice la Biblia acerca de la perspectiva de Dios en cuanto a nuestra culpa?

Cuando ponemos la fe en Jesús como Salvador, somos limpiados por su sangre (Levíticos 17.11; Hebreos 9.14). Jesús puede sacarnos del estado de culpabilidad y de separación de Dios, a uno de perdón y aceptación por el Padre.

Nuestra culpa fue quitada, y la justicia de Cristo fue acreditada a nuestro favor (Romanos 5.17). Aunque es posible que tengamos que sufrir las consecuencias de nuestro proceder, ya no somos culpables delante de Dios.
Si permitimos que la culpa por los hechos del pasado se mantenga, tendremos una mente dividida y enfocada en el pasado. Algunos podrían dudar del amor de Dios y preguntarse: ¿Cómo puede Él amar a alguien como yo? Otros pueden sentirse indignos de ser sus hijos, y por ende alejarnos de Él. Los sentimientos de culpa pueden agobiarnos, agotar nuestras energías, y quitarnos el entusiasmo por el futuro.

Pero los hijos de Dios se levantan, vencen sus obstáculos y caminan hacia adelante sin mirar atrás, porque han experimentado la victoria de Cristo en sus vidas.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El enojo, los celos y la envidia

Dice en 1 Samuel 18:6-8
Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música.
Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían:
Saúl hirió a sus miles,
Y David a sus diez miles.
Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino.
La victoria de David contra Goliat se produjo como resultado de la fe del joven hacia Dios. Pronto corrió por Israel la noticia de que un chico llamado David había derrotado en batalla a un gigante de nombre Goliat.

El júbilo del pueblo de Israel fue tal que cantaban y danzaban. Esto motivó el enojo del rey Saúl, quien no había tenido la valentía para enfrentar al gigante que amenazaba su ejército.

Además, los celos fueron consumiendo a Saúl. El rey veía que la figura de David era más admirada por el pueblo que la suya y comenzó a tener envidia del joven.

No dejes que el enojo, los celos o la envidia se enseñoreen de tu mente. Pídele a Dios que moldee tu carácter para que donde haya ira Él ponga paz. El Espíritu Santo puede cambiar los celos por gozo y la envidia en acción de gracias. Pero tu corazón debe estar predispuesto. ¿Lo está?

martes, 16 de noviembre de 2010

Ser tentados

 Está escrito en 1Corintios 10:13
“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”
La tentación es la herramienta que tiene el diablo para hacernos caer. Él utiliza cualquier situación, cosa o persona que pueda desestabilizarnos en nuestro camino a la santidad para que pequemos.

Como hijos de Dios, es necesario que le pidamos a nuestro papá que no nos deje caer en la tentación. Que nos dé las fuerzas para resistir o huir de la tentación, según la que sea. Precisamente Jesús, en la oración que nos enseñó, agregó estas palabras: "...no nos dejes caer en tentación...".

Es importante identificar las herramientas que el diablo utiliza para tentarte. Puede ser la televisión, alguna revista, alguna persona o situaciones en la que tendemos a caer. A partir de esto, pídele a Dios que te libre de la tentación y te dé las fuerzas para soportarla.

Recuerda que eres un hijo de Dios y que al que está afirmado en Cristo Jesús, el maligno no puede tocarle ni un pelo.